A medida que sus finanzas y su vida profesional se hacen más complejas, si se maneja por su cuenta, no llegará demasiado lejos.

Todos necesitamos consejos, aliento y alguien con quien hablar de estas cosas de vez en cuando. Familiares y amigos pueden ayudar, aunque los seres queridos no siempre darán asesoría objetiva.

Por eso hace falta un referente, un mentor. O varios.

Puede tener uno que lo asesore en todo lo relacionado con su carrera. Otro para asuntos financieros. Otro para las cosas de la vida. Un referente espiritual. Alguien que lo ayude con sus relaciones. O en los negocios. Básicamente, en todas las áreas de la vida en las que necesita ayuda, hay alguien que lo puede asistir.

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